Now you’re sixty four

ALBERTO D. PRIETO

WI64

Dicen por ahí que hace unos meses Paul McCartney tuvo un encuentro casual con un pianista de un club de la tercera edad. “Espero que no te importe”, le dijo el pianista al ex beatle, “pero suelo tocar tus canciones y la más popular es ‘When I’m sixty-four’”. A Paul eso le hizo viajar a diciembre de 1966, cuando, pensando en su padre, que recientemente había soplado 64 velas, retomó el tarareo de un viejo tema en su cabeza y lo plasmó en una canción para el ‘Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band’, el álbum más emblemático de The BeatlesUn Paul adolescente había compuesto la melodía en los albores del grupo y terminó rematándola con una letra irónicaimaginando cómo sería su vida 40 años después. Finalmente, todo llega. Paul, ya tienes 64.

18jun06“Hay otra cosa…”, apuntó ruborizado el viejo pianista. “Realmente, no es tu canción. Hago una versión. Mi público ya no cumple los 64. Así que canto ‘When I’m eighty four’ [cuando tenga 84 años]”. McCartney, quizá asustado por el paso del tiempo, pero complacido por la vigencia de una de sus canciones menos conocidas, se encontró reflexionando sobre su vida desde que, junto a sus tres amiguetes de Liverpool, se hizo el amo del mundo entre nota y carcajada. Y contestó, resuelto: “Si ahora escribiera esa canción, probablemente la titularía ‘When I’m ninety four’ [cuando tenga 94 años]”.

El abuelo del piano sonrió y dio media vuelta hacia su teclado. Turbado por el casual encuentro con el ídolo cayó en la cuenta de que ese 18 de junio Paul cumpliría esos 64 años de la canción.

McCartney dibujó su eterna sonrisa de gato arrugado, pidió un té, se sentó a escuchar ‘When I’m eighty four’ y se preguntó por todo lo pasado. ¿Estaba satisfecho? Ahora que iba a cumplirlos, ¿64 años es ser tan viejo como imaginaba con 24? ¿Se acordará alguien de que los cumplo? ¿Cómo sería John ahora con 65?, ¿y George, recién hechos los 63? No puedo olvidar llamar a Ringo, que pronto cumple los 66.

Al rato, se vio aplaudiendo suave a su particular jubilado del piano. Sonrió, sacudió la cabeza y salió de allí. Tantos años.

WI64_Es abril de 1970. Paul lleva casi un año preparando su primer disco en solitario y convoca una rueda de prensa para anunciar la disolución de los Beatles. Sus intenciones van en contra del deseo de los otros tres miembros de la banda, pero eso es sólo un detalle. A los pocos días verá la luz el LP ‘McCartney’. En él canta, toca la batería, el bajo, la guitarra, el teclado. Paul deja claro que ya no necesita a los chicos.

Este detalle define en parte la personalidad del ex beatle. Siempre muy correcto en el trato, siempre efectista. Con un empeño especial en controlarlo todo. Un gran compañero si no se le discute, y un líder natural. Buen relaciones públicas, pero cruel enemigo. Un músico fuera de categoría que el destino quiso emparentar con otros genios para parir las canciones que marcaron una época. O quizá que la inventaron. En cualquier caso, los cuatro beatles habían convivido con sus talentos mientras éstos se incubaban. Una vez eclosionados, el estudio se quedó pequeño para tanto genio y tanto ego. Cada uno subido a su orgullo, ya no aceptaban bien la opinión del viejo amigo ante esta u otra nueva composición.

Aún eran obscenamente jóvenes. A la salida de esa rueda de prensa en la que Paul extendía el certificado de defunción de los Beatles, McCartney contaba 27 años, las mismas velas que George Harrison acababa de soplar, John Lennon tenía 29, y Ringo cumpliría pronto los 30. Y es curioso: llevan los Beatles tanto tiempo resonando en nuestros oídos que uno se los imagina como de toda la vida y separándose tras muchos años juntos y ya algo mayores, con el hastío de décadas viendo las mismas caras. Pero no fue así: se separaban con el ego pleno de éxito, aunque tras sólo ocho años de carrera juntos, con toda la vida por delante.

Paul, ya han pasado 40 años. Ha dado tiempo a que George fuera condenado por plagio, a que fundara los Travelling Wilburys, y a que muriera de cáncer 10 años después. Ringo ha tenido tiempo para hacer música, cine, hijos, nietos, ha sido alcohólico, y se ha rehabilitado y ahora hace largas giras por pequeños teatros canadienses y de EEUU…

Tú mismo, McCartney, has sido solista, has fundado otro grupo (Wings), has sido solista de nuevo y compositor de piezas clásicas. Te ha dado tiempo a colaborar con Elvis Costello, con Stieve Wonder, a participar incluso en el Thriller de Michael Jackson, y luego a enfrentarte a él cuando compró el catálogo de los Beatles…

Paul, llegaste a vivir toda una vida junto a tu amada Linda. Murió hace ya ocho años, y ya has tenido tiempo de volver a enamorarte, de casarte de nuevo, de ser padre una vez más, y ahora de separarte de Heather Mills. Y ahora, Paul McCartney, hombre de éxito, genio musical, la cara se te ha arrugado. John fue asesinado hace ya una eternidad y, recuerda, toda una década había pasado desde que os separasteis.

1967, el ‘Sgt. Pepper’…, el verano de las flores y el amor… todo eso ha quedado ya muy lejos. Desde entonces han aparecido y desaparecido el punk con los Sex Pistols a la cabeza, el rock sinfónico y luego comercial de Queen, los progresivos y grandiosos Pink Floyd, Police, la guitarra enorme de Mark Knopfler, los universales U2, Prince, la reina del pop Madonna, el grunge de Nirvana… tantas maneras de hacer lo mismo que tus Beatles: música.

WI64Lo siento Paul, pero es cierto, ya tienes 64. En todo este tiempo nos has dado piezas maravillosas, con más frecuencia cuando compartías risas y broncas con tus tres amigos de adolescencia. Es posible que sudar juntos en cuchitriles como The Cavern en Liverpool, o darle lo suyo en sesiones interminables a los currantes cerveceros de Hamburgo, o haber consumido algunas drogas en común, os ayudara a componer, juntos, piezas tan redondas.

Desde entonces, querido Paul, desde que los dejaste, poco a poco, vas espaciando más tu talento, vas haciéndote, quizá, más perezoso. Pareces conformarte con pequeñas alegrías, puede que con tres joyitas escondidas cada dos o tres álbumes. Sigues haciendo grandes giras y mantienes una fuerza apabullante sobre el escenario a tus 64 años. Parecías vaguear feliz cuando, de repente y sin avisar, nos has sorprendido, hace pocos meses, con un CD otra vez magnífico.

Quizá si otro hubiera sacado a la venta ‘Chaos and creation in the backyard’ diríamos que es el disco del año. Y al ser tuyo, no es más que, por fin, un buen disco de McCartney. Y al escucharlo, suspiramos y te decimos bajito, para que en realidad no nos oigas, “jo, Paul, ya era hora, ¿no?”.

Pero, amigo, es el precio que hay que pagar por ser, ahora que tienes cara de vieja gatuna, el mismo que ideó ‘Penny Lane’ o el que dio a luz ‘For no one’, el creador de himnos como ‘Hey Jude’ o ‘Yesterday’ o ‘Let it be’.

Y en algo tenías razón. Si en tu canción te preguntabas si alguien se iba a acordar, esta es nuestra tarjeta de felicitación… Cambia la letra si quieres, canta ahora ‘When I’m ninety-four’. Así nos aseguramos 30 años más. Al menos.

Publicado en el MAGAZINE de EL MUNDO (18junio2006)

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s