Una voz ronca y sabia

ALBERTO D. PRIETO

Algunos aprendimos a ver el fútbol escuchándole a él. Otros lo que aprendieron fue a amar el deporte. Juanma Gozalo, ‘Kubalita’ para muchos amigos, y un ejemplo para mí, llevaba más de un año sufriendo como un condenado. Pero no por la enfermedad que lo carcomía, sino por saber que se le acababan los partidos, los mundiales de atletismo, los juegos olímpicos, las mañanas de micrófono en Radio Marca.

[foto de la noticia]

Fue su salida de RNE a cuenta del Expediente de Regulación de Empleo que hizo la radiotelevisión pública la que lo llevó a la radio deportiva de esta casa. Y fue esa llegada la que me hizo dejar de informarme de política por las mañanas con la cadena Ser, en la que trataba de expurgar el segundo año de Francino como sustituto de Gabilondo, para solazarme en la voz ronca y sabia de Juanma Gozalo.

Nunca volví a echar de menos las tertulias políticas, porque las suyas, con ser ‘sólo’ deportivas, eran profundas, trabajadas, documentadas y con los más importantes personajes del deporte español y mundial. Siempre imaginé a Gozalo, el del pelo amarillo, levantando el teléfono para llamar a ‘nosequién’ y que ese fulano siempre se pondría al otro lado. Siempre. ¿Quién era enemigo de Juanma? ¿Quién le rechazaba una entrevista? Cuando nadie lograba una declaración, Gozalo lo hacía, te lo servía, camino del cole con las niñas pidiendo ‘su música’ a voces en el asiento de atrás.

Ferrer Molina, compañero de Opinión de EL MUNDO, me vino pinchando desde hace tiempo para que tratáramos de quedar a comer con Juanma. Ambos le profesábamos admiración. Cuando por fin nos atrevimos a cruzar el vestíbulo y preguntar a los redactores de Radio Marca cómo contactar con él, nos confirmaron la noticia que ya pululaba en forma de rumor por la casa. “Juanma está muy malo”, nos dijeron. “Hace el programa desde casa, en Cantabria y casi no viene por aquí”.

Creo que su última aparición pública fue para ser homenajeado a palmas rotas en el acto conmemorativo de los 70 años de ‘Marca’. Creo que ya no lo vimos más por aquí. Y ahora ya no lo oiremos más…

Yo era un barbilampiño periodista, aún estudiante, cuando trabajé en la última carrera que vio rodar a Indurain. En esa Vuelta a España de 1996, Juanma viajaba entristecido porque le acababan de comunicar que lo sacaban de Radiogaceta de los Deportes, en RNE. Un día, en la sala de prensa de Sabiñánigo lo vi pasar y me armé de valor para mostrarle mi apoyo, el de un pipiolo. Me sonrió y me dio las gracias.

Gracias a ti, Juanma. Como no me conocías realmente, no sabes lo que me has enseñado. Espero haberlo aprendido.

Publicado en EL MUNDO en Orbyt el 11abril2010

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