100 Xavis

ALBERTO D. PRIETO

xavi100Cuando se fue del Madrid, escribimos aquí una pieza sobre Raúl. Un jugador histórico, símbolo de una segunda edad dorada de los blancos. En trascendencia para el club, un número dos entre los iconos tras Di Stéfano. Hoy trataré de rendir el homenaje que merece a Xavi, el futbolista que le discute en las tertulias de bar y en las de los medios al ‘7’ el título honorífico de jugador más importante de la historia española. Al menos, de la reciente.

Cumple 100 internacionalidades Xavier Hernández Creus, el de Tarrasa, el enorme bajito, el mejor centrocampista que he visto jamás. Se dice estos días que es una rara avis por su estatura, por haber logrado la unanimidad de crítica y público, por ser culé y admirado en toda España. Pero es más que eso: nació en un Barça que idolatraba a Guardiola, sabiendo que lo iban a comparar en cada pase, en cada acción. Ha vivido ciclos buenos y malos. Tanto, que debutó de la mano de Van Gaal, quien no se distingue por su confianza en jugadores de su corte.

Estuvo a punto de salir del Camp Nou al Milan a cambio de muchos millones y decidió quedarse, pese al tapón que suponía su hoy entrenador. Cuando éste decidió dar el paso a un lado (a Italia), tuvo que aguantar las comparaciones constantes. Este humilde periodista militó en el bando de aquellos a los que les parecía que el Barça le estaba yendo grande y que acabaría por ser engullido por la masa de presiones que conforman el ‘entorno’ blaugrana. Éramos muchos los que así pensábamos.

Poco antes de la Euro 2008, el equipo entonces entrenado aún por Rijkaard contempló su venta, como un modo de hacer caja para su maltrecha economía gracias a su buen nombre, pero sobre todo, a causa de la falta de confianza que aún se le tenía… y ya contaba con 28 años. Se iba a quedar en eterna promesa culé, en ese mediocentro corte Barça que estuvo a punto de ser y no fue. Pero Luis Aragonés le dio la batuta y se encomendó a él, hizo de la necesidad virtud, lo rodeó de otros jugones y cerró los ojos (¡ay!) renunciando a su modelo sempiterno de pasillos de seguridad a cambio de una sala de juegos. El sabio dio honor a su apellido y, con ayuda de la fortuna, dio la vuelta a su ‘ABC’ del fútbol renunciando a recitar su alineación desde la A de Albelda para hacerlo a partir de la X de Xavi.

Y apareció, definitivamente el ‘balón de oro’ que es hoy. Entre comillas, sí, porque se lo han negado ya por tres veces: en 2008, en 2009 y en 2010. Dos delanteros estratosféricos han coincidido con él en su eclosión y han nublado la vista de los votantes. Pero, parafraseando un eslogan publicitario a mi manera, hoy y ya siempre defenderé que se equivocan porque sin Xavi no hay fútbol.

¿Y por qué es tan grande? Porque es así en el campo como fuera de él. Se divierte, le gusta asociarse, es ganador y humilde. Respetuoso con rivales y árbitros. No prejuzga, no gana el partido antes de jugarlo, sino que lo juega para ganarlo. Porque mira para sí y para los suyos tratando de superar las virtudes del rival en lugar de buscando eliminarlas. No se le recuerdan patadas, agresiones o menosprecios a contrincantes o colegiados. Tras 13 temporadas en la élite, más de 650 partidos con Barça y selección, sólo acumula 58 amonestaciones y dos expulsiones.

Xavi es el ejemplo en que mirarse, el modelo para cualquier niño que empieza en esto. Y sale de los campos, de todos los campos, con el público rendido a su magisterio. Si al inicio hablábamos de Raúl, el culé resiste la comparación con él también en todos estos aspectos de deportividad. Y en lo tocante a títulos… uno supera al otro en fútbol de clubes (por poco) y el otro lo gana en el de selecciones (por mucho). De Raúl se decía que si el Madrid jugara con 11 Raúles hubiera ganado muchos más títulos aún en su etapa blanca. Hoy Xavi cumple 100 partidos con España: y es tan grande que yo creo que en su caso es mejor tenerlo a él solo 100 veces que tener a 100 como él a la vez.

Lástima que hayan sido 100 partidos y no puedan ser 100 años. Enhorabuena.

(Y) Tendemos a olvidar que somos jóvenes. Todos los que no hemos podido ver a Di Stéfano lo somos. Como lo eran los que disfrutaron de la Saeta sin recordar a Zamora, claro. Así que tómese cualquier aseveración de este post como relativa, por favor. Mi memoria histórica futbolística, la visual, se remonta sólo a Santillanas Urrutis, muy a mi pesar.

Publicado en Periodista (Y) Colegiado el 25marzo2011

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