Jugando a futurólogo


ALBERTO D. PRIETO

laporta-rosell-guardiolaMe retrato ahora, con un poco de miedo. Sobre todo con temor a que me lo echen en cara dentro de un año, o antes. Pero si uno tiene un pálpito debe ser fiel a sus sensaciones. Ya adelanté, por pura intuición, que la final del mundial la pitaría Webb, y acerté. Está escrito, en el blog que me aloja www.marca.com. Éste es el enlace, por darme algo de pisto. Más que nada, por dotar de cierta autoridad a mis vaticinios: el único al que me he atrevido, al menos el único que redacté y publiqué, me salió bien:

Advierto síntomas galácticos en el Barça de Rosell. Más allá del paralelismo con la primera llegada de Florentino (así escrito suena a la ‘primera llegada del Salvador’ que relata la Biblia antes de que en la segunda nos sobrevenga el Apocalipsis), es decir, la herencia de un equipo ganador, títulos en forma de Ligas o Copas de Europa nada más llegar que no se le pueden atribuir a él salvo en que no ha tenido tiempo de estropear lo que otro montó, más allá de eso, decía, está la impronta que destilan sus opciones tomadas ante las decisiones urgentes y el aroma que se desprende de su discurso torpe, y a destiempo en ocasiones.

Tomemos con pinzas los titulares basados en rumores; pero tomémolos, porque son lo único que tenemos y en fútbol, como en casi todo, cuando el río suena es que lleva agua. Limpia y cristalina o turbia y contaminada, pero agua, al fin y al cabo. Dicen desde Brasil que emisarios blancos y culés han viajado para contar sus planes respectivos sobre el fichaje de Neymar. Que el Madrid lo quiere ya y el Barça se esperaría un año. Eso tiene dos interpretaciones: una, que saben que se irá con los blancos y quieren presionar económicamente al club de la Castellana aduciendo que el del Camp Nou presenta la propuesta que deportivamente más conviene al Santos.

La segunda manera de entender esas informaciones es que Rosell se teme que se le escape el tren de la nueva estrella canarinha y no sabe cómo solucionarlo. Guardiola parece no querer un gallo (nunca mejor dicho) que compita en protagonismo con su astro (el mejor delantero del mundo, Leo Messi) y el de Santpedor parece tener a la grada y al sentido común de su parte: gana títulos (muchos), juega bien (el que más) y tiene incluso más legitimidad que el muy votado president (el más apoyado en las urnas de la historia culé).

Ahora bien, Guardiola se columpió al final de la tempoarada pasada anunciando sin querer que se acababa su ciclo en Can Barça, justo en el mes en el que renovaba por un año. Eso se interpreta, desde Barcelona y desde la China Popular, como que éste es su último curso en el banquillo blaugrana. Qué mejor que bajarse cuando estás en lo alto, antes de que te empujen azotea abajo por intereses más o menos dudosos. También la prensa sabe (aunque no se publica mucho, pues cuando la pelotita entra, nunca encuentra un hueco un artículo ‘malicioso’) que el entrenador y el president no son lo que se dice ni amigos ni de la misma cuerda. Ha molestado ver a Rosell más feliz en el autobús de la expedición de la selección de Brasil a la Copa América que perdiendo su precioso tiempo en acudir a la final de la Liga de fútbol sala, ganada por priemra vez en la historia por el FC Barcelona, y en su propio campo…

La grandilocuencia, la prepotencia, el universalismo, el galacticismo que mató al primer ciclo de Pérez puede acabar infectando al club que preside Rosell. Hay más síntomas, como la sensación que desprende este Barça de que está por encima del bien y del mal: el viaje a Pamplona, los cambios de fecha de partidos como el Clásico de la primera vuelta el año pasado… Lo mismo le pasaba a aquel Madrid insoportablemente superior (tanto como el ‘ser’ Florentino).

Entonces, también se pensó que el entrenador ganador heredado de la gestión anterior era prescindible, tanto como el resto de los tejemanejes de Lorenzo Sanz o Joan Laporta. Entonces también se pensó que el escudo, la camiseta, la institución era la ganadora. Entonces también se optó por sonreír creyéndose uno el amo del mundo. Y vino el sonoro batacazo.

Ya el Barcelona está empezando a fichar caprichos y a vender cantera. Ya el Barcelona está creyendo que es más importante una estrella (Neymar) que un técnico con modelo ganador (Guardiola), como hizo el Madrid con Beckham y Del Bosque.

Esta premonición sólo la hablé en conversaciones con barra de bar, no la escribí, pero lo hago ahora: predije que la Liga la ganaría el Barça, pero que sería la última, que la 2011-12 sería la de Mourinho… y la de la despedida de Pep. Veremos

PD: Y siguiendo con futurismos, a ver si el Madrid-Barça del 11 de diciembre no se juega el 9 viernes: más tiempo para el mundialito y las teles contentas con su partido en cerrado en pleno puente de diciembre…

Publicado en la desaparecida web tocalaencorto.com en julio2011

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