¡Pepe, mátalos!

ALBERTO D. PRIETO

Un ruidoso silencio. Escandaloso, que grita. Ni una sola mención en el acta del prestigioso y mundialista árbitro navarro Alberto Undiano Mallenco. Debe de ser que lo de ‘¡Pepe, mátalos!’ sólo se oye por la tele o por la radio, que en el campo no suena, atronador, ensordecedor, vergonzante, humillante, odioso.

Asqueroso.

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Si, ya sé que no son más que los cafres de Ultras Sur los que lo cantan. Y algún idiota más repartido por la grada lo canturrearía, imagino… porque no escuché los pitos reprobatorios de todos los que no son esos ‘100 o 200 imbéciles de siempre’. Esa frase que se suele usar a modo exculpatorio aquí ya no me vale. Y no me vale porque después del ‘¡Pepe, mátalos!’ se cantó el ‘¡Ballesteros, hijo de puta!’ y sonó igual de limpio. Tampoco lo sancionó el resto de la hinchada, que equiparó en su reacción ambas barbaridades; ésta, habitual y de toda la vida, execrable pero tradicional, y aquélla, sublimación de la deriva deleznable de una parte del club que ‘cuando perdía daba la mano’.

Ahora parece que no la da ni ganando. Porque lo que hizo el protagonista del cántico, en lugar de avergonzarse, en vez de esconderse rápido de los focos y saludar a sus rivales en el pasillo de los vestuarios, fue agradecer la mención regalando la camiseta a los habitantes de la zona de la grada más proclive a lo troglodita.

Hace años, Fernando Redondo regresó al Bernabéu vistiendo la camiseta del Milan en un duelo de Champions, y al finalizar el encuentro se acercó, acompañado de Raúl, a recibir un homenaje de los Ultras Sur. Un gesto menor, poca cosa. Quizá el campo era el único lugar en el que poder encontrarse con aquéllos a los que quería agradecer tantos años de aliento. Puede ser. Pero con esa acción empañó el brillo de tantos trofeos levantados de blanco y de aquel regate sublime en Old Trafford.

Ambos, Raúl y Redondo, supieron por las reacciones a su gesto que por muy mito que se sea hay cosas que no se hacen. Como 20 años antes pudo averiguar Juanito.

juanitomattahus_300x223Pisarle la cabeza a Matthäus fue lo último que hizo vestido del Madrid. Bueno, lo penúltimo. En realidad, lo último fue pedir perdón, sinceramente humillado. Pero Pepe ahí sigue, tras patear una cabeza, pisar una mano y agradecer públicamente que unos salvajes lo tengan por modelo.

‘¡Pepe, mátalos!’… y Undiano fumando un puro. Así nos va.

Publicado en Periodista (Y) Colegiado el 13febrero2012

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