FIFA: Sí a la tecnología (pero menos)

ALBERTO D. PRIETO

6jul12

Es curiosa la habilidad inglesa para estar implicada en todos los goles fantasma más polémicos. Si echamos la vista atrás, así a vuelapluma, nos salen tres: el que les dio el título mundial de 1966 en Wembley ante Alemania (3-2), el no concedido a Lampard que los eliminó de la Copa del Mundo 2010 de Sudáfrica (2-1) beneficiando esta vez a los alemanes, y el hurtado a Devic a favor de Ucrania en su propia Eurocopa hace un par de semanas (1-0).

Ayer la International Football Asociation Board (IFAB), que integra a las cuatro federaciones británicas y a la FIFA, aceptó el uso de la tecnología en la línea de gol (GLT, por sus siglas en inglés). Pero sólo en la línea de gol. La decisión será aplicable a partir del Mundialito de clubes de Tokio (6-16 de diciembre), y se seguirá testando en la Copa Confederaciones de 2013 y en el Mundial de 2014 de Brasil. Las Ligas locales podrían utilizarlo estos sistemas después del Mundialito.

Decíamos que Inglaterra, inventora del fútbol, siempre se ha visto inmersa en la polémica del gol fantasma. Los tres partidos antes referidos acabaron con un solo tanto de ventaja para el equipo vencedor y una decisión errónea del árbitro afectó directamente al resultado. Cierto es que en 1966 no había posibilidad de acudir a una repetición instantánea de la jugada, ni decenas de cámaras para escrutarla desde todos los ángulos, como ocurre ahora. Pero en 2010 el clamor a favor de la ayuda tecnológica era enorme desde antes de iniciarse el campeonato.

Tanto era el ruido de la polémica sobre una eventual ayuda tecnológica que el presidente del FIFA, Joseph Blatter, tuvo que salir a defender la negativa de la IFAB a su implantación. Lo hizo en una carta pública en la que apelaba a las polémicas como «enriquecedora» para este deporte y que, además, «el fútbol ha de ser igual en todas partes».

Sin embargo, los mandamases del fútbol defendieron ayer la postura contraria: ya no importa que haya un fútbol de dos velocidades -«recuerden que en categorías inferiores no hay jueces de línea», llegó a decir Stewart Regan, de la Federación Escocesa- y ahora sí es «necesario» darle herramientas al árbitro para evitar «polémicas que introducen injusticia» en el juego.

La rueda de prensa, en la sede suiza de la FIFA, en Zúrich, se inició con más de dos horas de retraso sobre lo previsto. La «discusión» había sido «larga y prolija», pero la decisión que presentaron ante el mundo como «histórica y beneficiosa para el fútbol» aseguraron que se había adoptado «por unanimidad».

Serán dos las opciones de ayuda tecnológica al árbitro. La primera, una especia de ojo de halcón similar al del tenis, en la que unas cámaras estratégicamente situadas cubrirán todos los ángulos de la portería para dilucidar si realmente hay gol.
La segunda, llamada GoalRef (balón con microchip), se basa en la tecnología de los campos magnéticos dentro del balón, que emiten una señal al colegiado cuando éste rebasa en su totalidad la línea de meta. En ambos casos, la FIFA se ha asegurado durante los últimos dos años de pruebas y estudios que las técnicas no fallan nunca, que son seguras y que dan información exacta. Han sido dos años de trabajo, iniciados tras el gol fantasma de Lampard. Tras aquello, Blatter no se puso rojo por defender lo contrario de lo dicho tres meses antes».

Estudios, reuniones y decisiones postergadas que acabaron ayer cuando Jerôme Valke, secretario general de FIFA, anunció una buena nueva con salvedades. La primera, que el árbitro puede ir en contra de lo que diga la máquina: «aunque la GLT diga que es gol, el juez puede decidir que no», dijo el escocés Stewart Regan. En palabras del inglés Alex Horne: «Esto es sólo una ayuda, no sustituimos al árbitro». La segunda, que es sólo para la línea de gol. «No es una puerta abierta a nada», dijo categórico Horne, «ninguno de los aquí presentes quiere siquiera oír hablar de la tecnología en medio del terreno de juego». Y la tercera, que nadie sabrá si la máquina dijo una cosa y el árbitro otra. «No verán ustedes espectáculos en las videopantallas, como en el tenis». Es decir, sólo el árbitro sabrá lo que le dice la tecnología y sólo él decidirá si quiere o no recurrir a ella.

¿Y con los jueces de gol, qué hacemos en el Mundialito? en esto no quiso entrar el número dos de Blatter en la FIFA. Jerôme Valke prefirió hacer como que no sabía qué responder. En realidad, son un empeño de Michel Platini, actual presidente de la UEFA, quien, pese a la infructuosa experiencia en la Eurocopa, los defiende porque «pueden ayudar en más jugadas que sólo en los goles fantasma». Blatter no optará a un nuevo mandato en FIFA y Platini aspira a su poltrona. Hay quien piensa que su estrategia es recaudar votos alimentando más bocas arbitrales y federativas. Pero ésa es otra guerra.

El último conflicto

El de Míchel a Brasil en el Mundial de México’86 es el más famoso en España, pero fue el de Lampard ante Alemania en el Mundial’2010 el que dio paso a la decisión de ayer. El último gol fantasma -en la foto- fue el del ucraniano Devic ante Inglaterra en la reciente Eurocopa.

Publicado en EL MUNDO el 6julio2012

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