Un día más en la historia: 50 años de leyenda

ALBERTO D. PRIETO

Nadie se avergüenza de ser de los Beatles. Podría ocurrir, no nos engañemos. Son unos señores que ahora tienen 70 años. Los que están vivos. Presumir de que escuchas habitualmente a unos carcamales no es lo habitual. Sin embargo, ahí están, siempre, en cada casa, en cada iPod, en cada cinta de lentas que le hacíamos a la chica de ese verano.

beatles (1)Nadie está cansado de los Beatles; al menos, nadie puede decir, en honor a la verdad, que le es imposible huir de ellos. Si no te gustan, no te persiguen. Su música, con ser base de la música actual, no se pincha tanto en las radios ni en los bares como la de otros grupos y solistas menos trascendentales, exitosos o actuales. Se les inocula en pequeñas dosis. Con los Beatles, poco a poco, merecen un respeto.

Nadie puede decir que no le gustan los Beatles; como mínimo, nadie puede decir que no le gusta nada de ellos, al menos quien lo haya escuchado todo, que no es mucho, por otra parte. Porque en menos de una década produjeron obras de las más diversas facturas: beat, R’n’B, pop, R’n’R, probaron la canción melódica, incurrieron en el surrealismo, en el ‘hippismo’, tocaron las orquestaciones clásicas, probaron con el heavy, anunciaron el progresivo… Todo eso solo del 62 al 70, casi da a un título por estilo.

Nadie desconoce a los Beatles. Son un icono, ignoramos muy bien de qué, pero lo son. No se puede decir que enarbolaran la bandera de tal o cual movimiento, pero estuvieron donde se movía el mundo. No se les puede acusar de caer en politiqueos, pero tomaron posturas, claramente. No es posible afirmar que marcaron un estilo en los grupos que los sucedieron, ni una manera de hacer las cosas en la industria de la música. Revolucionaron el mundo, pero entraron a Palacio a recoger su medalla de caballeros del Imperio…

Sería mentira sostener que ellos sabían quiénes eran.

Sin embargo, los Beatles, The Beatles, que nacieron a las estanterías de las tiendas de discos hace 50 años, no han dejado de influir sobre cada día desde entonces. Su vigencia es precisamente que no molestan, que son referencia, que aprendieron de todos y a todos enseñaron. Pues lo que tomaban lo procesaban en su enorme talento combinado. Su prevalencia es que representan a todos, y a nadie; que cada uno se puede ver en ellos reflejado, más o menos, con satisfacción o sin ella, buscándolo o no. Siempre hay una canción, un movimiento, una trompeta, que te recuerda a los Beatles.

—> Completa la lectura en JotDown

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