Un mes de hora feliz

ALBERTO D. PRIETO

#crisis #paro #recortes #impuestos #prensa

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Vengo de desayunar con un amigo genial. Lo es como adjetivo y como sustantivo: amigo bueno y genio que me honra con su compañía. Hemos vuelto a diagnosticar, una vez más, la enfermedad de este país, del periodismo, de vosotros, los lectores, y de nosotros, los periodistas, y tal y tal.

El desayuno, estupendo. La compañía, un placer. La conversación, triste, cansina, penosa.

Volvía al curro caminando a su lado con una tostada en el cuerpo y una sonrisa en el rostro, concluyendo que tenemos que tomarnos esto un poco más a chufla y dejar de exhibir la lástima recíproca y el cabreo culposo. Algo hay que hacer, si en realidad sabemos cómo hacerlo. Hay futuro.

Y hemos arreglado la crisis en un paseo de cinco minutos.

Luego he invitado a café a otros dos amigos del curro, hoy nos van a contar nuevas medidas de ajuste los del comité. La empresa sufre y todas esas cosas. Y no sólo la empresa, la Moncloa también: más IVA, menos exenciones… a saber lo que nos espera hoy del consejo de ministros.

Y he visto la luz: ¿y si de perdidos al río? “Este Gobierno no va a renovar mandato, nos van a echar de aquí en cuanto puedan, demos una alegría al personal: en vez de subirlos, eliminemos impuestos. Un mes de hora feliz, sin cotizaciones ni retenciones, y sin IVA ni tasas. Cobrando casi el doble en la nómina y pagando la mitad por los productos y servicios”.

Un mes, no más. Nos intervendrán, tratarán de sancionarnos, la prima de riesgo se disparará y a la Merkel le dará un soponcio.

Pero todos sus alemanes se vendrán aquí ese mes a tostarse al sol de los hoteles españoles, a beber cerveza española, llenarán las playas españolas y sus chiringuitos españoles consumiendo gambas españolas junto a sombrillas alquiladas por uno de aquí. Pagarán en los peajes españoles de nuestras autopistas deficitarias, llenarán los restaurantes españoles de comensales y no de telarañas… y hasta verán el negocio que supondría exportar nuestro aceite, nuestro jamón, nuestra tecnología en renovables, yo que sé, algún negocio cerrarán con españoles avispados que aprovechen la visita.

Un mes, no más. Nos intervendrán, tratarán de sancionarnos, la prima de riesgo se disparará, pero para cuando la Merkel quiera reaccionar será septiembre y todo habrá vuelto a su cauce. Porque somos fiables, cumplimos nuestro compromiso: era sólo eso. Un mes de hora feliz

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8 pensamientos en “Un mes de hora feliz

  1. Ese mes de hora feliz sería algo muy español, muy nuestro. El tradicional: ¡Con dos cojones!
    Muy bueno, Alberto.

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