Los periódicos (ya) no son para leer

ALBERTO D. PRIETO

En ocasiones, veo muertos?

En ocasiones, veo muertos?

Hoy, día de dolores –ha salido el EGM–, me he topado con una noticia casualmente cuyo titular decía más o menos lo contrario de lo que el texto contaba. Especifico: casualmente me la he encontrado; porque lo otro no es tan casual.

Podría enlazarla aquí, pero sería injusto exponer al periodista que la redactó de un modo y la tituló de otro antes de sacarla a pública lectura. Si lo hiciera, convertiría la anécdota en categoría, tomaría la parte por el todo. Manipularía, en suma, un problema común convirtiéndolo en particular de un medio en concreto. Y no.

Esas no-noticias son a la vez causa y consecuencia de la podredumbre que ataca al periodismo. Lo que nos mata es que apestamos a distancia y nadie cree en lo que contamos. La bacteria se cultivó en los sucios caldos del poder, al calor de su dinero fácil, y cuando las carísimas rotativas electrónicas nos dejaron a los redactores como los únicos tipos móviles e intercambiables del oficio, la crisis económica nos retiró los subvencionados aires de grandeza y eso aceleró nuestra gangrena moral. Ahora el hedor ha alcanzado a nuestras conciencias: lo único periódico en lo que ya cree el redactor es la nómina.

Por eso, mientras los EGM nos dibujan precipicios sin fondo, los diarios –de papel o no– se llenan de titulares amarillos de corto alcance. Porque sabemos que nadie pasa de ahí, que nadie nos lee ya. De hecho, el sistema se basa en que así sea:

Uno, si nadie lee el texto, el titular logra su efecto. Dos, de los que lean algún párrafo, la mayoría son clientes habituales, tan ideologizados como el titular. Y tres, los que adviertan la incongruencia entre título y texto no importan una mierda, los periódicos (ya) son para clientes, no para lectores.

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4 pensamientos en “Los periódicos (ya) no son para leer

  1. Me maravilla que alguien del gremio sea tan autocrítico y claro con la situación, lo que no entiendo es porque a estas alturas nadie lo ve e intenta cambiar… porque los clientes lo son, de un estrato ciudadano que se está volviendo rancio y terminará por desaparecer o tan solo ser un legado de lo que fue, con lo que se perderá el sustento de esta actual situación… al menos clientelar… ¿Que ha pasado de aquellos medios que enervaban al ciudadano que denunciaban más que jugar a la pelota política y al bamboleo de las tendencias?

    Estas son las crisis que se deberían erradicar al fin y al cabo el buen periodismo es cultura que se está perdiendo es la sangre de las venas ciudadanas que se está vlviendo horchata de la de saldo… el dia, creo yo, que se den cuenta será demasiado tarde. Además esto haría que todas las demás crisis que de verdad minan nuestra sociedad desaparecieran… lo económico ya llegará… pero la crisis de identidad en la que nos encontramos inmersos, las crisis humanas, sociales, de privilegios, de clases, de morales, de bienes humanos… esas no van a ser tan fáciles de recuperar…

    Una loa a la libertad y a la catarsis de ideas que nos falta y es más necesaria que la política y económica que también…

    Gracias.

  2. Interesante reflexión, y verdadera. Las prisas, la crisis, la accesibilidad inmediata, lo devaluado del medio y tanto intruso que la Red pare a cada rato, hacen que la labor del periodista haya perdido valor a ojos de ese ente denominado ‘el gran público’.
    Cómo es esto de Internet que todo lo está cambiando…
    Esta mañana reflexionaba un buen amigo fotógrafo, y de los buenos, que ahora todo el mundo es fotógrafo. Que lo intangible de la creación de los profesionales estaba cada vez mas diluida en una maraña de aficionados. Los aficionados, aficionados son, y si tienen pretensiones, que se formen, se licencien y se hagan un nombre, mientras tanto son y serán intrusos.

    • Intruso es el paleto que cree saber. Lo malo es el que lo aprovecha para malbaratar el oficio devaluando el precio del puesto de trabajo. Hay que luchar por la calidad, el rigor y la transmisión de datos, sentimientos y emociones. Eso, hecho con honestidad, que lo haga quien sepa hacerlo. Pero que se pague… Claro, que la pescadilla se muerde la cola: no se pagará mientras el público no este dispuesto a pagar por buen periodismo, y el periodismo será cada vez peor si no hay financiación…
      Abrazos, gracias siempre!

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