Bowie recicla disfraz para Halloween

ALBERTO D. PRIETO

El rey de los disfraces sorprende esta vez con uno a precio de tienda de Todo a cien. El nuevo single promocional de The next day, el último trabajo de David Bowie, ha costado la friolera de 12,99 dólares, menos de 10 euros. Para grabar el vídeo de Love si lost -cuyo sencillo se ha publicado en una versión remezclada por James Murphy-, el Duque Blanco a huido de oropeles.

Lo suyo en 2013 ha sido una vuelta gloriosa, con un disco que no parece de regreso sino de cénit creador. Con una promoción audaz, nada parecida a la que otros grandes dinosaurios realizan montados sobre el carril de un repertorio trillado. En definitiva, un disco con vida suficiente como para no desmerecer la carrera de uno de los más grandes de la historia de la música pop.

Guardó, además, el secreto hasta que él quiso, venciendo a este mundo de datos y metadatos cruzados que se filtran a través algoritmos inteligentes. Ríete tú de los espías del nuevo mundo…

Ni hetero ni homo, ni punk ni pop, ni siquiera con dos ojos iguales, el tipo que se vistió de Ziggy Stardust, actor, productor, artista, ya disfrazó su nuevo disco con la carátula de Heroes. Y disfrazó también su vida de normal mientras preparaba un ataque masivo para todo 2013, con canciones imprescindibles, sonidos modernos y vídeos espectaculares rodeado de estrellas…

Remezcla oscura, pasillo oscuro

Ahora, sorprende de nuevo sacando de su chistera y del baúl de las cosas raras un par de marionetas y un par de colaboradores para, en un par de noches en un pasillo oscuro de su oficina neoyorquina, parir, a cambio del precio de un pendrive, el nuevo videoclip de su disco. 12,99 dólares, y ahí tenéis la remezcla: Love is lost.

Tenía que hacerse, faltaba una semana para el equivalente en el siglo XXI de lo que antes era lanzar un sencillo a las tiendas… así que ¿cómo promocionar una canción que tire de las ventas de un disco en esta época audiovisual de smartphones y tabletas? El camaleón cogió el guasap y le dijo “ven a casa” a Jimmy King, al que ya paga como asistente personal, y a Coco Schwab, una vieja amiga, sacó su cámara del armario y entre producción y posproducción, en menos de tres noches, acabaron el trabajo este mismo lunes por la mañana. El Duque Blanco se volvía a disfrazar, pero esta vez a precio de reciclado.

Anoche, el vídeo que encabeza esta información ya estaba danzando por la red. Un clip oscuro, perfecto para Halloween, perfecto para el ambiente de irrealidad y desamparo que canta en la canción, y que profundiza esta nueva versión, diferente a la del álbum…

Bowie siempre ha destacado por ser catalizador de tendencias. No las sigue ni las trata de marcar en una carrera sin sentido. Simplemente, desde Space Oddity (1969), Bowie siempre arriesga y siempre acierta. Así ha vendido más de 136 millones de discos a lo largo de su carrera.

Hay otros viejos rockeros que han regresado -otros ni siquiera se han ido- y sus trabajos han tenido de nuevo el nombre y poco más. Máquinas de repetirse y dar salida a standards sonoros de venta asegurada. Pero David Bowie, cuando decidió volver, sólo quiso ser el de siempre en una cosa: en sorprender.

O en realidad eso creemos, porque nos enteramos de que volvía dos años después de que diera los primeros pasos…

Acababa 2012 y estalló la breaking news. Nadie lo podía creer: Bowie llevaba tiempo preparando en secreto su regreso al mercado musical. El secreto había sido guardado bajo siete llaves mientras la NSA andaba por esas fechas monitoreando las llamadas y mails de medio mundo. Hay que reconocer que no era un elemento sospechoso: a sus 66 años, el Duque Blanco parecía haber optado por una vida aburrida en Nueva York… si es que Nueva York puede ser aburrida… y si vivir en amor estable con Iman, la supermodelo de los 80, permite pensar en pocas diversiones.

El caso es que David Bowie no regresó como una vieja gloria, sino en la gloria. Mientras los espías estadounidenses interceptaban millones de comunicaciones en España, Alemania y el Vaticano, se les escapó la noticia del año: el 19 de diciembre, así sin avisar previamente y sin que ninguna filtración lo reventara, el viejo camaleón lanzó a la red un nuevo sencillo, un medio tiempo depresivo, Where are we now?, acompañado de un videoclip claustrofóbico.

Tras el adelanto del single en diciembre, el álbum The Next Day vio la luz el día de su cumpleaños, el 8 de enero de 2013.

Llevaba dos años trabajando en secreto, junto al productor Visconti mientras los paparazzi se empeñaban en cazar al mito paseando por Manhattan cargado de bolsas a la vuelta de la compra.

Publicado en EL MUNDO de la Tarde el 31octubre2013

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