2015 empieza el 8 de enero

Comenzó todo con el despido de supuesto buen rollo de Pedro J. Ramírez

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Aunque en realidad 2014 había empezado en diciembre de 2013. Mi amigo Massimo contenía las lágrimas despidiéndose por la redacción. En el enésimo proceso de despidos, EREs, bajas incentivadas y demás, él no aguantó más. Si lo hubiera hecho, aguantar, vista la escalera de ahí arriba, quizás hoy yo no escribiría esto.

Ni, probablemente, casi nada de lo que he escrito este año.

2014 ha sido el curso en que una guitarra empezó a decorar mi salón, a la espera de que me atreva a asumir que hay que reconocerse limitado para superar los límites.

Hay quien le pone nombre a sus guitarras, como B. B. King acaricia a Lucille. Yo aún la miro como quien tiene un hijo y de repente siente un abismo por abajo y un acantilado por encima. Sé lo que es eso. También hay quien pone nombre a su moto. 2014 también fue el año en que los reyes magos me trajeron una vespa. Nombre no tiene, porque forma parte de mí; cada día pienso si tendré la oportunidad de cogerla y sentir el viento en la cara.

Toda una vida esperando mereció la pena.

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En este año me he convertido en empresario y he viajado a Israel, en una jugada loca del destino, que jugó a los dados con los favores y la generosidad de las personas adecuadas. Aprendí, disfruté, visité lugares que forman parte de mi infancia de colegio de curas y de mi oficio de informador actual.

La generosidad fue de quien años atrás fue mi profesora en la facultad, y hoy es mi jefa en el periódico. Enorme gesto el suyo, entiendo hoy que estoy bajo su mando… porque 2014 fue también el año de la mayor decepción profesional de mi vida.

Por suerte duró poco, por suerte jugué bien las pocas cartas que me quedaban, por suerte hubo suerte, me gané el favor de quién podía hacerlo y acabé donde yo quería. Hoy estoy en la sección donde mas se aprende, donde mas talento concentrado hay (somos pocos, pero son buenísimos), donde cada día es un desafío un poco histórico.

Y cada semana se lo cuento a mi vieja, con la que empecé a entender hace ya más de 30 años que el desayuno es la mejor hora para quedar con alguien.

Las redes sociales me han dado nuevos amigos. De los de verdad. Y he recuperado otros antiguos. Es una suerte más…

Este año le di a la tecla como en mi vida, estudié mas que en el colegio, aprendí cosas que jamás imaginé, me esforcé disfrutando y disfruté del esfuerzo, me di cuenta de que no merece la pena darle demasiadas vueltas a las cosas, pero tampoco ahorrarles ni una de las vueltas que las cosas precisan.

El año me ha dado la indeseada oportunidad de no pensar en mí y de aprender a vivir absolutamente pendiente de otra persona. Ha sido fácil, la amo. Pero ha sido complicado, eso nadie te lo enseña. Ni ella sabe cómo debo hacerlo. No importa. Eso es lo de menos.

Ya sabía yo que el secreto de ser feliz es querer serlo y poner todos los medios para lograr cada meta.

Este año se casó mi querido amigo Max. Y disfruté compartiendo su amistad con Dani, y ahora la vida, en ese aspecto, mola más. Aunque el nuevo gran jefe nos tenga no sabemos si decepcionados o si entusiasmados, aunque nos pille cada vez (bueno, sólo alguna de todas las veces) que conspiramos.

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En 2014 cumplieron cinco años de la muerte de Michael Jackson y hubo quien se partió los cuernos por que yo hiciese la pieza sobre la efeméride en mi periódico. Dios, cuánto se lo agradeceré siempre.

Este año mi papá empezó a ser un jubilado de verdad, que manda artículos a sus hijos por correo y quiere que le demos su opinión, que no te dice no vengas aún a casa, espera que venga tu madre, sino que te recibe encantado. Deseoso de ponerte un café y hablar de lo que sea.

Este año mis niñas han crecido más de lo que yo esperaba y me han dado todo satisfacciones, y las miro y me siento orgulloso, no de lo que yo he hecho con ellas, sino de lo que ellas hacen conmigo.

En 2014 me atreví a gastarme una pasta en ir a ver a los Stones y en ir a ver a U2… eso será el año que viene, por eso sé que en algo 2015 será bueno.

Habrá más cosas, seguro.

Para empezar, os diré que 2015 en verdad, empieza el 8 de enero. Ya os contaré…

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2 pensamientos en “2015 empieza el 8 de enero

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