Ricardo Gómez: “Siento la nominación como que me dicen ‘Bienvenido al cine, queremos que estés aquí'”

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Ricardo Gómez, durante la entrevista con OKDIARIO. (Foto: Marcos Rivera)

Hubo un día en que empezó a afeitarse… y ni nos dimos cuenta. Llevaba creciendo ante nuestros ojos cada semana más de tres lustros y ahora que se emite la 18ª temporada de ‘Cuéntame cómo pasó’, Ricardo Gómez ya tiene 22 años y se ha dejado la barba. “Lo propuse para la pasada temporada, pero no les pareció…” Ahora que Carlos Alcántara empieza una nueva vida en Bruselas, huyendo de sus fantasmas, el actor que lo interpreta, que le ha dado la vida –”llevo tantos años en su piel que he podido interpretar varios personajes siendo el mismo”–, emerge como una de las estrellas de una generación de intérpretes llena de talento. Tanto, que opta al Goya al Actor Revelación por su papel en ‘Los últimos de Filipinas’ (Salvador Calvo) y ha triunfado arrasando en taquilla en el teatro con ‘La Cocina’ (Sergio Peris Mencheta, sobre un texto de Arnold Wesker).

PREGUNTA.– Cuéntame… ¿cómo es eso de ser nominado a actor revelación cuando llevas 17 años delante de una cámara?

RESPUESTA.– Bueno, hombre… los requisitos los cumplo. Es mi primer papel relevante en el cine, con lo cual no hay nada de raro. Luego, a ver… A Sacristán se lo dieron sólo hace unos años [risas] Así que una vez que eso sucede, ya estoy libre de pecado. Existe esa categoría, por suerte, y para gente de mi generación es más accesible. Porque luego empiezas a competir con los peces gordos… Es una categoría que a veces se ha hablado de que igual no debería existir, que se debería competir con todos por igual, pero sirve para que los de mi generación, que estamos empezando en el cine, podamos tener también un reconocimiento.

P.– Es una categoría bonita, porque a ella sólo puedes ser nominado una vez…

R.– Exacto.

P.– Oye, ¿has imaginado el día en que te tengas que despedir de Carlos?

R.– Sí, claro. No sólo me lo he imaginado, sino que tengo un proyecto alrededor de ese día al que le estoy dando vueltas. Me gustaría hacer un documental sobre… no sobre la última temporada de la serie cuando suceda, sino un documental con todo el material de archivo de la serie. Hace unos meses, estuve hablando con el productor de ‘Cuéntame’ y le comenté que me estaba asaltando la idea. Y no sé si acaba o empieza, pero será ese día en que me tenga que despedir de Carlos.

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Ricardo Gómez, como Carlitos Alcántara, en los primeros capítulos de ‘Cuéntame’.

P.– Eso en lo profesional, pero ¿en lo personal? Para toda España eres Carlos Alcántara, y te llaman Carlitos por la calle… Pero tú también has crecido con él. El día que deje de estar dentro de ti, quizá no ese día, ¿pero lo notarás?

R.– ¿Sabes qué pasa? Pienso que en el proceso creativo del actor es una parte importantísima arrancar, es una parte importantísima desarrollarlo, y es una parte importantísima cerrarlo. Yo este año, en 2016 he tenido la oportunidad de vivir dos experiencias intensas, muy fuertes, de procesos que han empezado y terminado. Y en mi caso era la primera vez que las vivía. Hablo de ‘Los últimos de Filipinas’ y de ‘La Cocina’. Y me doy cuenta de que toda la pena que sientes el último día es igual de necesaria que la alegría que sientes el primero. Porque eso es lo que hace que mires para delante y pienses en el siguiente proyecto. Eso es lo que hace que el proyecto tenga valor, porque lo que ocurre con ‘Cuéntame’ es que esa sensación ya se ha disipado en el tiempo, y pasa de ser una experiencia intensa a ser una experiencia vital. Entonces, no creo que el día que termine tenga esa pena, creo que esa nostalgia llegará con los días. No será como cuando me despedí del teatro, que se acabaron tres meses de estar viéndolos a todos todos los días, que sí que ha sido intenso y radical en mi vida. Esto ya es mi vida. El shock no llegará ese día, sino con los días. Llegará cuando los jueves no reciba el plan semanal para rodar la semana que viene… Pero no lo veo como algo muy trágico. A ver, igual dentro de dos años estoy en plena depresión y tenemos que hablar de nuevo de esto. Pero no me lo tomo como algo muy trágico. Considero que la suerte que hemos tenido la gente que estamos en ‘Cuéntame’ desde el principio, o que hemos podido formar parte del proyecto a nivel total o parcial, creo que somos la excepción de la profesión. Hacer 18 temporadas de una serie de televisión a nivel mundial ya es una locura, a nivel nacional es un hito histórico. Haber podido participar de ese hito me parece que es para estar contento, más allá de cuándo termine. Ha pasado a la historia de la televisión, a la historia de la ficción en España.

P.– ¿Tú conoces la serie ‘Aquellos maravillosos años’?

R.- Sí, me la ponían en clase de inglés en el instituto… Me acuerdo perfectamente, las típicas cosas de clases de inglés, para el listening… Lo que pasa es que no soy seguidor de la serie, sí que he visto algunos capítulos, tiene su aquél.

P.– Y cierto paralelismo con la vuestra…

R.– Sí, en cuanto a forma, sí. Un niño que narra la historia de su familia. Pero ya te digo, no soy gran seguidor…

P.– ¿No la has utilizado nunca como referencia, no la has consultado?

R.– No, no. Entiendo que si a lo mejor me propusiesen ahora el proyecto, sí que sería una referencia donde mirar. Pero con siete años no estaba yo para referencias…

P.– ¿Qué es trabajar?

R.– Es que depende del ámbito. Puedo darte una respuesta que sea qué es trabajar para mí, que mi trabajo es ponerme en la piel de otras personas, hacer que las emociones lleguen a la gente. Y a lo mejor alguien que tenga un trabajo más físico la definición que yo le dé no le vale. Trabajar es… yo trabajo actuando. Actuar… España es el único país que le llama ‘actuar’. En Francia, ‘jouer’, en Inglaterra y EEUU, ‘play’… Lo que pasa es que aquí nos ponemos muy intensos y le llamamos actuar. No, aquí no actuamos, aquí jugamos. Yo lo que vengo es a jugar. Y unas veces queda mejor el resultado del juego y otras peor. Unas veces es más interesante a lo que tienes que jugar y otras veces es menos. Pero a mí me gusta pensar que para mí, mi trabajo es ir a jugar. Pero si me hablas de trabajar en líneas más generales, es la responsabilidad de desempeñar una labor que te ha sido adjudicada. Yo, por ejemplo, cuando llego al rodaje o al teatro, voy a pasarlo bien con ese personaje que me han escrito. Pero trabajar empieza en casa, empieza con el despertador a las 5.00 de la mañana, con estar en la calle a la hora que te han dicho que tienes que estar para que te recojan, o a la hora que tienes que estar en el teatro… eso es trabajar. Pero una vez que ya entras en materia, para mí es jugar.

P.– ¿Y qué es tener suerte? ¿Tú crees que tienes suerte?

R.– Yo creo que la suerte existe, claro que sí. Existe lo de estar en el lugar adecuado en el momento adecuado. Pero llamarle suerte me parece quedarte en la superficie. Prefiero creer en las energías que uno mueve y en fijar un punto de destino e intentar dar pasos para ese destino, por pequeños que sean. Yo creo que cuando no te desvías, aparecen cosas que para justificarlas le llamamos suerte. Pero indudablemente suceden cosas que para explicarlo al mundo hay que llamarle suerte porque no se pueden justificar. Pero me gusta pensar que somos nosotros los que generamos las cosas de alguna manera consciente o inconsciente.

P.– ¿Has imaginado el día en que no suene el teléfono?

R.– Sí… Lo he vivido. A ver, de una manera muy relativa y, desde luego, no tiene nada que ver con lo que puede vivir gran parte de la profesión. Pero a mi manera, yo ruedo ocho meses al año ‘Cuéntame’, que después de 17 años se convierte en algo que tienes seguro. De alguna manera, jolín, este año ha sido una maravilla en proyectos. Pero hace tres años, mi calendario era empezar ‘Cuéntame’, terminar ‘Cuéntame’ y esperar cinco meses hasta la siguiente temporada. Y aunque no lo he vivido como otros porque yo sabía que en el horizonte estaba ‘Cuéntame’, pues sí que me he quedado esperando y con ganas de que sonara el teléfono para desempeñar algún otro proyecto, y espera durante esos cinco meses, y nada. Así que me iba o con los amigos a la playa una semana o me quedaba en Madrid viviendo la vida, que la vida no es sólo trabajar. Desde luego, no puedo decir que he vivido que no suene el teléfono y no poder trabajar. Lo primero que digo siempre es que soy un completo afortunado. Pero también es parte de esta profesión. Leí en un estudio que sólo el 8% de los actores de este país pueden vivir única y exclusivamente de su trabajo, lo cual me parece una barbaridad. Así que ojalá hubiese muchas más llamadas de teléfono para todos.

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Ricardo Gómez, caracterizado como Mangolis, el pinche chipriota de ‘La Cocina’. (IG)

P.– El año 2016 ha sido el año en que Ricardo empieza a estar por encima de Carlos. No sé si eso ha sido una decisión tuya, o ha venido porque han salido varios proyectos a la vez… ¿Quieres empezar a ser Ricardo mientras sigues siendo Carlos?

R.– Mira, eso no es una cosa que sucede de un año para otro. Estoy de acuerdo contigo en que sí, este año de cara a la gente o a los medios puede parecer que sí, que Ricardo está en una peli, en una obra de teatro… Pero esto no es una cosa que sucede el día que te llaman y, ah qué bien, ya estás haciendo otras cosas. No. Esto es un trabajo que tiene que ver, más que con los ‘noes’, con los ‘síes’. Yo llevo toda mi vida trabajando en una misma serie representando el mismo personaje. Que, aunque tengo la suerte de haber ido creciendo, y por lo tanto he trabajado diferentes personajes en la piel del mismo, es un mismo personaje, que es lo que la gente conoce. Desde siempre, tengo en mi cabeza que la única posibilidad de poder seguir dedicándome a esto toda la vida, que es la profesión que amo y que adoro, pasa por elegir buenos proyectos, por solamente aceptar aquéllos en los que creo que puedo desarrollarme como actor, y en tener paciencia. Yo, cuando ya llevaba 14 años de profesión, o sea hace tres, únicamente tenía ‘Cuéntame’ en mi agenda, y veía a otros compañeros que sólo llevaban dos años en esto y estaban copando todos los carteles en las películas… Y hombre, eso, de alguna manera te llega, y te jode un poco. Y piensas ¿por qué ellos sí y yo no, si llevo toda la vida en esto? Pero soy tan afortunado porque que mi carrera ha empezado por otro lado, que también se tiene que desarrollar por otro lado. Y creo que la única manera de poder continuar en esto es tener paciencia, sabiendo que las cosas llegan sin precipitarme, estudiando muy bien los pasos que se dan y sobre todo, con esa parte de fortuna de que lleguen. Porque si no te proponen, desde luego, no puedes decidir.

P.– Tú que eres muy futbolero… ¿Has pensado ya cómo vas a celebrar el Goya?

R.– No me gusta pensar en las cosas que no son seguras… no, no. Con relación al Goya, te mentiría si te dijese que no estoy nervioso, obviamente estoy nervioso, porque si no, no tendría ningún sentido esto de los premios. Porque me lo quiero llevar, obviamente. Pero sí que es verdad que esta profesión te enseña que hasta que las cosas no las tienes cerradas, apalabradas y en la mano, no existen. Y si tú me hablas de premios, yo te voy a hablar de proyectos. O sea, yo este año he rodado mi primera película. Si yo hubiese rodado todas las películas que han pasado por mi mail en estos últimos cinco años, estaríamos hablando de que ésta ha sido la décima. Pero las películas, por desgracia, la mayor parte de las veces no salen. Tú estás leyendo un guión en casa para hacer un personaje que te han propuesto de puta madre y tal, y ya te ves haciéndolo, y a los dos meses te llega una llamada de que se ha caído la subvención de tal, o que una productora se ha salido, o la peor de las veces, que te dicen que se pospone y ya te diremos. No. Nunca se pospone, el proyecto es que se ha caído. Eso te lo enseña la profesión y no es que tengas el guión, hasta que no te ves rodando, o ya en la sala de cine, ese proyecto no existe. Pues con esto lo mismo. Yo estoy encantadísimo de que hayan pensado los académicos en mí para nominarme a este Goya por mi papel en ‘Los últimos de Filipinas’. Lo estoy viviendo como un enano, me lo estoy pasando genial con este proceso de entrevistas, de poder hablar de lo que yo quiero que sea mi entrada al mundo del cine. Y eso es lo que considero que es la nominación, que los académicos me han dicho ‘oye, bienvenido, sabemos que llevas toda la vida trabajando en televisión y te conocemos, has hecho tu primera película, así que bienvenido también aquí, nos apetece que estés’… Eso es lo que yo pienso. Luego ya, que me lo lleve o no, no va a impedir que ese día monte un fiestón.

P.– ‘La Cocina’ no es tu primera obra en teatro…

R.– Pero es especial.

P.– Cuando la vi, sólo imaginé el enorme trabajo que debe de haber detrás: 26 actores en escena durante más de dos horas sin parar, la escenografía, la luz que lleva la vista de un lado a otro… Todo muy cinematográfico. ¿Cuánto trabajo hay detrás?

R.– Mira, yo no había trabajado más en mi vida. ¡En mi vida! Además, porque tuve la suerte –suerte porque es trabajo, pero preferiría haber podido hacerlo algo más relajado–, de que compaginé las funciones con el rodaje de la temporada que se está emitiendo ahora de ‘Cuéntame’. La gente de la profesión que lea esto sabrá perfectamente que compaginar tele y teatro son las dos cosas más cabronas que hay. Porque tele con cine o tele con tele, si te cuadran las fechas… pero tele con teatro las fechas se montan. Entonces de lo que tiras es del sueño. Yo he estado durmiendo cuatro horas fácil dos meses. Levantándome a las 3.40… que es una hora que tengo en la cabeza, porque en mi vida había sonado el despertador a esa hora. Le hacía capturas de pantalla y se las enviaba a mi madre diciéndole ‘¿tú te crees que esto es normal?’ Y ella ‘ánimo, ánimo’. Me levantaba a las 3.40, me recogían a las 4.00, a las 5.00 estaba rodando hasta las tres de la tarde, para llegar al ensayo a las cuatro, hasta las 22.30. Llegaba a mi casa a las 23.00 y a las 3.40 otra vez arriba. es la época de mi vida en la que más he trabajado. Pero no puedo alardear de trabajo en comparación con lo que ha hecho Peris Mencheta con esta función. Porque si para mí han sido seis meses de trabajo intenso, para él han sido dos años preparando esta función. Si para mí ha sido crear un personaje, él ha creado vida a una cocina con 26, más dirigir una iluminación estupenda, estar supervisando las luces, la escenografía, el efecto sonoro… Ha pasado a ser una persona a la que realmente admiro, por su capacidad de trabajo, por su talento y por lo artista que es. Poner a 26 personas a correr, a saltar, a caminar, a bailar por una cocina y que parezca que eso es la vida durante dos horas y cuarto; a la vez, contar una historia tan profunda como la que se cuenta en ‘La Cocina’, por texto y por subtexto; que te lo compre un teatro nacional, y que esté el teatro a reventar todos los días… tiene algo de milagroso. Y más en un momento como en el que estamos ahora. Así que, como tú decías, no es mi primera obra, pero sí que para mí supone un antes y un después en lo que es mi concepción del teatro. Para mí siempre ha sido la madre de la profesión, yo me crié en un teatro, yo lo primero que hice fue en teatro. Luego empecé con la serie y seguí haciendo teatro. Pero en los últimos seis años, bien porque las cosas que me proponían no son el tipo de teatro que me gusta, bien porque tampoco me proponían cosas todos los días, así que no tenía ese poder de decisión todos los días, estaba alejado de las tablas. Y esta obra ha supuesto un punto de inflexión que me deja claro que es una cosa que no voy a abandonar.

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Ricardo Gómez, como Carlos Alcántara, ingresando en la prisión de Carabanchel. (TVE)

P.– Oye, a los Alcántara les pasa todo…

R.– Hombre, digo yo…

P.– Y concretamente, a Carlos, todo y más. Cárcel, tráfico de drogas, un bar, no sé cuántas chicas, Alcalá 20… ¿Algunas de esas experiencias te han servido en tu vida, por haberlas tenido que trabajar, reflexionar, sentir previamente en la piel de Carlos?

R.– Pues supongo, no sé ir ahora mismo a algo concreto. Al personaje y a la familia les pasan muchísimas cosas, porque no creo que aguantásemos 18 temporadas en un salón comiendo y ya está… Nos tienen que pasar cosas. Pero por regla general son escenarios muy potentes. Yo trabajar un encarcelamiento o Alcalá 20 y encontrarme encerrado en una discoteca que está ardiendo, son cosas que para mí como actor son increíbles para trabajar, pero para mi vida por suerte espero no tener nunca que decir ‘rodar Alcalá 20 me ayudó a salir de ésta’ [risas]. Pero en un plano más personal…

P.– Por ejemplo, cuando Antonio Alcántara le pone los cuernos a su señora… Esa temporada hubo mucho trabajo de sentimientos. Tu padre de ficción pasó de ser un referente a…

R.– Sí. Estoy de acuerdo. Ese tipo de situaciones menos potentes, que tienen que ver con la familia, como una infidelidad de tus padres, un cáncer que pasa tu madre, o la angina de pecho que sufre tu padre…

P.– O la drogadicción de tu hermana…

R.– Sí, este tipo de cosas, por suerte debo decir que ninguna me toca de cerca. Nunca he tenido que rodar algo que diga ‘esto me ha pasado en casa’, y toco madera [la toca]. Pero sí que es verdad que te ponen en un estado como actor, para trabajarlo, de conocer sentimientos que no has tenido que vivir. Así que el trabajo es más interesante. No es tirar de un recuerdo y ya está. Sino trabajar que realmente esta persona es tu padre, que esta persona es tu madre y que lo que habías establecido hasta ahora como un núcleo, pues se ha roto. Y a ver cómo lo trabajas. Tiene más que ver con jugar que no con llevarte algo personal allí al rodaje.

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Ricardo Gómez, durante la entrevista con OKDIARIO. (Foto: Marcos Rivera)

P.– Poca gente se acuerda de que fuiste ‘Chip’, el hijo de la ‘señora Pots’ en ‘La Bella y la Bestia’. Empezaste muy enano… ¿Tú ya querías subirte a las tablas, fue cosa de tus padres?

P.– No, no. ¡Tuve que convencer a mi madre! Ella es bailarina, coreógrafa, y estaba trabajando en ‘Historia de un caballo’, con Carlos Hipólito y Paco Valladares –yo a Hipólito lo conozco mucho antes de ser yo contando la historia de ‘Cuéntame’– y yo iba todos los días a verla a la función. Pero ella no quería, porque me decía ‘hijo, todos los días una butaca, es que me van a decir algo en el teatro…’ Yo voy, a mí me daba igual. Era el año 99, o 2000, más o menos… Y yo tenía seis años, así que luego me metía en el camerino con mi madre, y el resto de bailarinas… Y un día, una de ellas, amiga de mi madre, comentó que ‘oye, están haciendo pruebas en el Lope de Vega de chavalillos de tu edad’. Claro, mi madre fue como ‘para qué has dicho eso’ [risas] Y yo, claro, me convertí en un martillo pilón. ‘Claro, yo puedo ir a verte al teatro ¿y tú no puedes venir a verme a mí?’. Me acuerdo de que al final, a ver, mi madre conoce la profesión y no es que no quisiera, como dicen a veces por ahí, sino que no quería que empezara tan pronto, aun respetando mi vocación. Al final le comí la cabeza, me presenté allí, hice una prueba con la enviada estadounidense del musical, en el Lope de Vega que es gigante y el teatro vacío, me planté allí y me dijo ‘cántame algo’. Y esto que eres un niño y te da todo igual… ¿qué canto? Y le canté ‘Cumpleaños feliz’ [risas] Y dijo ‘muy bien, lo tenemos’.

P.– Ah ¿sí?

R.– Sí. Luego la serie llegó de una manera parecida, pero con alguien de ‘La Bella y la Bestia’ que lo comentó… Y le volví a comer la cabeza a mi madre.

P.– Eso sería más duro, porque aunque no sabes que la serie vaya a dar 18 años, es meterte…

R.– No… eso fue más complicado por otra cosa. Lo de ir al casting, yo ya tenía a mi madre camelada. Sabía cómo hacerlo. El asunto es que se retrasó mucho la decisión, porque yo les gustaba, pero tenía dos años menos que el personaje que habían escrito. Y parte de los guionistas no querían reescribir esta parte… Pero las altas esferas se empeñaron un poco, y me tuvieron ‘que sí, que no’ durante un par de meses. Yo tenía el pelo por aquí [se señala el hombro], me llamaban el pequeño surfero. Me tuvieron que cortar el pelo muchísimo, pero sin la seguridad de que me fueran a dar el papel. Mi madre no quería que lo cortaran. Y yo le dije ‘qué más da que me lo corten ahora o dentro de un mes, si me van a coger’. Yo estaba super seguro. Mi madre siempre me dice ‘no pierdas esa seguridad que tenías de pequeño’ [risas] Así que hicimos la última prueba con el pelo cortito y… para delante.

P.– He visto por ahí que has estado estudiando Literatura general y comparada… Eso suena casi a Carlos Alcántara.

R.– Sí. Es que los guionistas se fijan en mí… [risas] Lo he tenido que pausar, porque no daba más de mí. Tengo año y medio de carrera. No daba más de mí porque… a ver, yo tengo una teoría y es que la Universidad está para aprender, no está para aprobar. Y yo me veía que, debido a todo mi horario, estaba volviendo a estudiar como en la ESO y en el Bachillerato, para llegar al examen y aprobarlo, aunque se me olvidara en dos días. Y dije no, esto no es la Universidad. La Universidad está para aprender cosas que a uno le interesan. No quiero memorizar para luego olvidarme. Entonces decidí dejarlo. No sé si lo retomaré en el futuro, ya lo decidiré cuando tenga tiempo para planteármelo. Pero sí, la decisión de estudiar Literatura tiene que ver con que creo que es una buena formación para el actor. Nunca me metí a estudiarla con la idea de ser profesor, no me atrae. Pero creo que, como actor, es una formación interesante conocer la literatura universal.

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Ricardo Gómez, durante el rodaje del primer episodio de la 18ª temporada de ‘Cuéntame’ en Bruselas. (TVE)

P.– ¿Es verdad que has llegado a dirigir alguna escena de la serie? ¿Te interesa la dirección, la producción? Porque desde fuera uno imagina que tantos años de televisión te darán para tener ahorros como para producir lo que te apetezca…

R.– Bueno, tampoco lo que quiera [risas] Lo que pasa es que esta temporada la serie la empezamos en Bruselas. Y fuimos un equipo muy de guerrilla, no fuimos todos, claro. Fuimos a rodar unos pocos planos de exteriores y algunos planos míos por la ciudad… Porque el primer capítulo empieza con un clip mío en bicicleta por Bruselas. Entonces, cuando estábamos rodando, y con esa tranquilidad de equipo reducido, les dije ‘oye, se me ha ocurrido esta idea’. Y le moló, y me dijeron ‘pero la diriges tú’. Era una cosa de un trasfondo de los radios de la bicicleta, con Bruselas de fondo… Yo qué sé, era una idea que me compraron. Luego no la montaron en el primer plano, pero sí en el tercero. Y se ve, y yo decía ‘mira, éste es mío’… Dirigir un capítulo de ‘Cuéntame’ no es una cosa que me apetezca muchísimo. Porque las cosas ahí tienen tanto rodaje que creo que no me sentiría libre… Pero la dirección sí que me llama la atención. El año pasado dirigí mi primer corto, que no hice con intención de hacer algo muy grande, era un ejercicio de cine para ver cómo yo, en un día de rodaje, podía dirigir algo que había escrito previamente. Y salió bastante bien, no es que lo esté petando, pero he ganado un par de festivales, uno en Australia, otro en Castellón… Ha tenido varias selecciones, ha ido bien. Pero más allá de los festivales, la idea siempre había sido aprender haciendo, que es como más me gusta, que es lo que he vivido. He ido a clases de dirección, pero nada como hacerlo para, cuando hagas el siguiente, sepas dónde la has cagado.

P.– ¿Cómo fue el lío de que la serie estuvo a punto de no seguir, de los problemas fiscales de Imanol Arias y Ana Duato… cómo viviste esa polémica?

R.– Mira. Aquí, no es que quiera evadir la pregunta. Pero mi realidad es que yo termino de rodar la temporada en abril. Y todavía no había salido nada de esto. Yo tenía tres días de vacaciones: sábado, domingo y lunes. Y el martes empiezo 10 días de ensayos en Madrid de ‘Los últimos de Filipinas’. Y sin que estalle el jaleo, el 6 de mayo cojo un vuelo con las primeras informaciones. Me voy 10 días a Guinea y luego a Canarias… y me encierro en hacer la película lo mejor que sé. Y en Guinea no tanto, pero en Canarias te vas enterando, claro, por redes sociales y tal. Llamé a quien tenía que llamar, lo primero para saber cómo estaban a nivel personal, y luego en lo profesional… Mira, el día que sale un titular falso… Hay una cosa que a mí me molesta mucho de la prensa, y es la impunidad para decir cosas que son mentira. Un día, yo me despierto y leo un titular que dice “TVE cancela ‘Cuéntame’”, y digo ‘hostias, si yo hablé ayer con el máximo responsable de la serie y me dijo que no me preocupase’… Claro, los 70 mensajes de WhatsApp que yo recibo esa mañana, a mí alguien me tendría que pedir perdón por esa mañana ocupado con eso. Y luego todo eso es mentira y no pasa nada. ‘Ah, no, nos equivocamos’. Nos equivocamos no, cabrón. Tú has generado una serie de conflictos a toda la gente que estamos ahí que… Pero la vida es así. Yo hablé con el productor y me dijo que parte de las cosas eran verdad y otras mentira, pero la serie no peligra. Y así fue. No me quise centrar mucho en los jaleos, más allá de preocuparme por la gente que quiero. Porque me habían dado la oportunidad de hacer mi primera película y no quería despistarme.

P.– Bueno, te ha salido bien, estás nominado al Goya…

[risas]

P.– ¿Cómo imaginas esta semana hasta que llegue el esmoquin, el paseíllo, el photocall?

R.– Mira, debo confesar que hasta hace dos días presumía de una tranquilidad increíble. No era falsa modestia, lo estaba. Pero me he empezado a poner un poco nervioso. Me han entrado los nervios porque además es la gran fiesta del cine español. Son los premios más importantes, es el mayor escaparate… Y sí, te pones nervioso. He conseguido que me cambien el rodaje del día anterior, que en principio rodaba hasta las cuatro de la mañana, y me han dado el día libre. Me han hecho un favorazo… porque si tengo que ir con ojeras, pareceré el hombre interesante de la gala, pero preferiría ir descansado. Y sí, ultimando lo del traje, los preparativos. Mi madre mirándolo también. Me dice ‘quiero ir guapa, porque voy a ir contigo y tú vas muy guapo’. Me hace ilusión compartir esto con mi madre. Es la primera vez que me nominan a un premio, pero no de cine, de lo que sea. Nunca en mi vida… Y que el primero sea éste, me hace mucha ilusión que esté conmigo. Porque es la persona que ha hecho posible que esté aquí, no sólo en el mundo, sino a nivel profesional, porque es la persona que está detrás de mí. Y bueno, intentaré pasarlo bien. Aunque ya me han dicho que no lo voy a pasar nada bien, gente que ha estado nominada. El otro día, en el cóctel de nominados estuve una hora y 40 minutos sin parar de hablar. Y les dije a los de prensa, ‘joé qué barbaridad’. Y me dijeron ‘no hay ni la mitad de periodistas que habrá el día 4 de febrero’. Uff… Pero estar nominado a un premio Goya es para celebrarlo, así que quiero estar con mis amigos a celebrar el buen año que ha sido.

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Patrick Criado, Ricardo Gomez, Álvaro Cervantes y Carlos Cuevas. (IG)

P.– Tú vienes de lejos, pero formas parte de una generación de actores y actrices que estáis tomando el relevo. Y no es como otras veces que parecían sólo chicos monos y chicas monas que venían de la tele. Se ve mucho talento ahí. ¿Sois un grupo, os cuidáis?

R.– Mira, punto número uno, eso de que me incluyas en ‘una nueva generación’ te lo agradezco mucho, me hace mucha ilusión. Luego, sí que es verdad que a nivel personal, no es una lista de revista, pero sí que veo a muchos de mi generación y los admiro. Luego a muchos los conozco y son mis colegas, y algunos muy amigos. Patrick [Criado], [Álvaro] Cervantes, Alex Monner, Carlos Cuevas, Nao Albet, Irene Escolar, Natalia de Molina… La mayoría son colegas, algunos de ellos muy amigos. Me parece que es gente que está muy preparada, y que en el caso de Carlos Cuevas, Alex Monner y Patrick tienen un año menos que yo. Y sí, Álvaro tiene 26… pero bueno, que estamos dentro de una horquilla de 5 o 6 años, y somos gente que, gracias a Dios trabaja, y que ojalá siga siendo así y podamos coincidir. El otro día estábamos tomando algo con Monner, Nao, Cervantes, Patrick y tal… porque coincidimos en una entrega de premios y dijimos ‘cómo molaría poder currar juntos’. Porque nos apetece, y si no llega lo tendremos que poner nosotros en pie. Y estos son simplemente los que más cerca tengo, hay mucha más gente en esta horquilla de edad que son maravillosos. Pero sí, el talento que hay en España es muy potente, y cada vez viene gente más preparada. Esto lo hablaba con [Luis] Tosar y con [Javier] Gutiérrez este verano. Y me decían ‘joder, es que yo os veo currar, y pienso que cuando yo tenía 22 años ni me había empezado a dedicar a esto, lleváis un camino recorrido muy bestia en comparación con el que nosotros teníamos a vuestra edad’. Gutiérrez, por ejemplo estaba empezando con Animalario, Tosar creo que todavía estaba en Galicia trabajando… Con suerte, gracias a Dios, hay la posibilidad de empezar antes y hay proyectos que lo respaldan, y ojalá haya más, para poder desarrollarte no sólo en protagonista de 35 años, sino que cada vez hay personajes para más edades.

P.– Da la sensación de que la ficción española está descubriendo nuevas narrativas. Se abre el abanico de géneros, ¿hay alguno de esos proyectos que te hayas dicho ‘ay, ahí querría haber estado yo’?

R.– Sí, sí… Empiezo por la primera parte de tu pregunta. No es que sean las teles las que más producen, es que hoy en día sin una tele detrás, en España, es muy difícil sacar una película adelante. Y eso a la industria del cine le va un poco a la contra. Más que nada porque posibilita que salgan grandes películas, pero hay una gran gama media de películas que si no hay una televisión que te quiera apoyar porque considera que no vas a hacer más de cuatro millones de euros, que es lo que les interesa, porque es un negocio, claro… esa gama media de películas se queda sin ese apoyo, y entonces la distribución es más jodida… Y eso me da pena, porque hay una gran cantidad de películas y de guiones, que yo he tenido la posibilidad de leer muchos de ellos, que cuesta más sacar adelante. Y respecto a los proyectos… sí, cada vez se hacen nuevos proyectos que están americanizando más la ficción. En el buen sentido, quiero decir. Estamos pasando de hacer 90, 80, 70 minutos a intentar hacer 50. Nosotros llevamos 312 capítulos emitidos de ‘Cuéntame’ a 70, 80 y a veces 90 minutos por episodio ¡Son 312 películas! Hacer una película en 12 días que tenemos para hacerlo es una barbaridad. Y a ver, no soy nuevo en esto, sé que es el prime time, que hay que ocupar unos espacios, que si no, no vale, porque tienes que meter también otra cosa, y no sale a cuenta, porque hay que pagar para producirlo… Lo que quieras. Pero hacer en 12 días una película de 90 minutos es una barbaridad. La suerte es que salga la ficción como sale en España. Creo que estamos yendo en la buena dirección. De momento, las series están siendo algunas de ‘hacemos 10 capítulos y ya está’. Y entonces tienes un arco mucho más definido para trabajar. Vamos a hacerlas más cortas, vamos a utilizar medios más modernos… y bueno, con la recién llegada HBO, con Netflix, con Movistar, que está desarrollando proyectos, creo que sí, que la ficción española está viviendo unos momentos muy bonitos y espero que en los próximos años se multiplique esa sensación de sacar nuevos contenidos. Y sí hay series en las que me gustaría estar. Mira, Alberto Rodríguez presenta ‘La peste’ en breve, y es una serie con una pinta cojonuda, y Cabezudo con ‘La zona’ para Movistar+. También está Urbizu, y González Molina con una serie en desarrollo… Hay proyectos interesantes en la tele con estas cadenas, y ojalá pueda participar en alguno de ellos, una vez que se pongan en marcha.

P.– Tú por contrato, siendo también Carlos Alcántara, ¿tienes incompatibilidad o es porque son ocho meses de rodaje que no te da tiempo?

R.– Yo soy Carlos Alcántara año por año. Yo firmo cada año y negocio mis condiciones cada año. Y los primeros interesados en que a mí me vaya bien fuera de la serie son ellos. Y mi única incompatibilidad es física, no puedo estar rodando aquí y aquí a la vez. Pero yo soy Carlos Alcántara lo que mi contrato dice que soy Carlos Alcántara. Luego soy un ‘último de Filipinas’ o un pinche en ‘La Cocina’. Sí sé que lo que es un proyecto similar, una serie diaria, ahí sí habría más problema, pero no tanto para proyectos más cerrados, como una serie de ocho o 10 capítulos. Pero también te digo que como nunca se me ha presentado un problema legal de contrato respecto a otro proyecto es una cláusula de la que tampoco tengo mucha idea. Pero es que también hay mucho de amistad en la productora. No creo que si surgiese una oportunidad como esa nadie de la productora de ‘Cuéntame’ quisiese tumbármela.

P.– Y la pregunta que hay que hacer en cada entrevista a un actor: ¿con qué estás ahora? Me dirás que hasta que no se cierre…

R.– Joder, me encantaría poder decirte que estoy preparando algo próximo. Pero no hay próximo. Sé que tengo una función de teatro cerrada para marzo del 18. Así que todavía queda. Y ahora de momento, algún proyecto de estos que te lees cosas, que te proponen, y que pintan regular, bien, mal… Pero que hasta que no te dicen que no o que sí, o como te he dicho antes, hasta que no lo estás viendo en la tele o en cine, no te crees que existen, la realidad es que no hay nada que esta función de teatro. Y algo más de teatro que estoy pensando si hacer o no… Ya me gustaría a mí.

Vea en vídeo la entrevista completa a Ricardo Gómez

Publicado en OKDIARIO el 29 de enero de 2017

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