Ricardo Gómez: “Siento la nominación como que me dicen ‘Bienvenido al cine, queremos que estés aquí'”

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Ricardo Gómez, durante la entrevista con OKDIARIO. (Foto: Marcos Rivera)

Hubo un día en que empezó a afeitarse… y ni nos dimos cuenta. Llevaba creciendo ante nuestros ojos cada semana más de tres lustros y ahora que se emite la 18ª temporada de ‘Cuéntame cómo pasó’, Ricardo Gómez ya tiene 22 años y se ha dejado la barba. “Lo propuse para la pasada temporada, pero no les pareció…” Ahora que Carlos Alcántara empieza una nueva vida en Bruselas, huyendo de sus fantasmas, el actor que lo interpreta, que le ha dado la vida –”llevo tantos años en su piel que he podido interpretar varios personajes siendo el mismo”–, emerge como una de las estrellas de una generación de intérpretes llena de talento. Tanto, que opta al Goya al Actor Revelación por su papel en ‘Los últimos de Filipinas’ (Salvador Calvo) y ha triunfado arrasando en taquilla en el teatro con ‘La Cocina’ (Sergio Peris Mencheta, sobre un texto de Arnold Wesker).

PREGUNTA.– Cuéntame… ¿cómo es eso de ser nominado a actor revelación cuando llevas 17 años delante de una cámara?

RESPUESTA.– Bueno, hombre… los requisitos los cumplo. Es mi primer papel relevante en el cine, con lo cual no hay nada de raro. Luego, a ver… A Sacristán se lo dieron sólo hace unos años [risas] Así que una vez que eso sucede, ya estoy libre de pecado. Existe esa categoría, por suerte, y para gente de mi generación es más accesible. Porque luego empiezas a competir con los peces gordos… Es una categoría que a veces se ha hablado de que igual no debería existir, que se debería competir con todos por igual, pero sirve para que los de mi generación, que estamos empezando en el cine, podamos tener también un reconocimiento. Sigue leyendo

A otro olisqueará los bajos cuando deje de ladrarte a ti

ALBERTO D. PRIETO

Fue hace tiempo. Recuerdo la primera vez que lo vi en una reunión convocada por el gran jefe. La impresión que me causó; como un crujido mental, me resultaba difícil interpretar, entender lo que estaba viendo.

Lo que veía era un perrillo faldero correteando alrededor del amo. Satisfecho al ofrecerle sus cabriolas, regalándole todas sus gracietas. La manera de pedir cariño del mejor amigo del hombre –pero entre hombres–, empequeñeciéndose ante el castigo, sumiso y complaciente ante los caprichos del amo. Sigue leyendo

Un buen día para matar ratas

ALBERTO D. PRIETO

Línea-mortal-1Hollywood es muy simple. La luz de color rojo indica algo prohibido. Meterse con una niña negra en el cole es el mal de todos los tiempos, aunque tú también tengas diez años y te importe una mierda el color de su piel. Ser el líder de los malotes del barrio te marca la vida. Y, por supuesto, el sexo tienta al macho y las drogas acaban con la vida del mayor héroe que una chica pueda imaginar: papá.

Parece mentira que tengáis que jugar con la muerte para daros cuenta de eso, tontolabas. Y que no sepáis de antes que la redención solo viene del Altísimo. Y que el ser humano es pecador por naturaleza. Tiene guasa que no identifiquéis al gordito del grupo como el depositario de los valores primigenios y del orden natural. Si siempre es así… Sigue leyendo

Soñé una vida… que se hizo realidad

ALBERTO D. PRIETO

Yo he visto sufrir a Fantine. Sé lo que es eso. La he visto llorar por su pequeña cenicienta, he conocido su historia de adolescente amor robado y cómo se madura sin remisión en la Francia del temprano XIX si llevas un bombo y estás sola. Y en tantos sitios. Hoy mismo en esta España.

les-miserables-film-hathawayYo he visto cantar a Fantine. Y la he escuchado soñando su vida, he recitado con ella sus versos de desesperación, he comprendido su incomprensión ante un mundo que la rechaza, es más, que abusa de ella, que se aprovecha de su debilidad para patearla tras beneficiarse un revolcón. La he reconfortado con mis lágrimas de lástima en inglés, en francés, en español. Yo sé quién es Fantine. Sigue leyendo

La vuelta al mundo en 80 segundos

ALBERTO D. PRIETO

Superman tiene supervelocidad. Eso explica que siempre llegue a tiempo a salvarnos el culo. Al menos en los comics. Porque, desde la primera de la saga, las películas han tratado no de sus superpoderes, sino de sus debilidades, desafiando esa presunta superioridad, como si llevarla en el nombre no fuera suficiente. Así, Richard Donner lo puso en un brete ya en 1978 cuando hizo morir a su amada Lois Lane mientras el alter ego con calzones de Clark Kent salvaba el planeta de diversas calamidades. Coño, al tío más puntual del universo se le muere la novia por no llegar a tiempo.

supermanPhileas Fogg es un caballero inglés, miembro de una sociedad, el Reform Club. Disciplinado, metódico, raruno. Encorbatado y señorial en la la élite más admirada de Occidente, la casta privilegiada del victoriano imperio inglés. Quizá sea su soledad, su apego a las tradiciones y a las costumbres, o tal vez su falta de obligaciones, lo que lo haga tan previsible. Tan parsimonioso, ni una sola premura, ni un solo gesto de contrariedad. No hay por qué. Si dice a las ocho cuarenta y cinco, a las ocho cuarenta y cinco será. En tiempo y forma. Sigue leyendo

Borau: «En España somos indulgentes con el cine americano»

ALBERTO D. PRIETO

A2-47405815«En España somos indulgentes con el cine americano. Cuando salimos de ver una película de Hollywood que no nos ha gustado decimos «qué mala es esta película», pero cuando era española salimos de diciendo «qué malo es el cine español…». José Luis Borau, nacido en Zaragoza en 1929, director de ocho películas, imparte esta semana un curso en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo de Santander. El director habla acerca de la relación entre el cine y la literatura. Pero no se limita a eso.

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