Lo de la gente, lo del PSOE

verano-muro-atardecer

El final del verano llegó. (ADP)

La obsesión por darle la voz a la militancia es renunciar a tu labor de líder.

El líder lidera, no obedece.

Escucha, pero decide. Ésa es la esencia de la democracia representativa.

¿Para qué hay cuadros si éstos están sólo para ejecutar la voluntad de las masas?

¿Para qué queremos un partido, dos partidos, tres partidos… o un Parlamento si nos vale con la voluntad de las masas?

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Del prestigio independiente a la supervivencia global

ALBERTO D. PRIETO

Metaforas_Shit of paper #crisis #prensa

Metaforas_Shit of paper #crisis #prensa

Saben bien mis compañeros, y mis jefes, lo que discrepo (y en qué) del rumbo del periodismo actual, incluyendo en muchas ocasiones al medio en el que trabajo. Lo saben los que por aquí pasan a menudo y aquéllos que lo hayan hecho de un modo esporádico casi seguro que también, porque tengo tendencia al monotema.

Me preocupa mi oficio, esencialmente su futuro, y más allá de que es lo que me da de comer, me inquieta por lo que tiene de necesario para el correcto funcionamiento de la democracia.

Decía el otro día una fiel lectora de este blog que ya no cree en el sistema. Que lo ve podrido. Y que eso, esa desazón democrática, es lo peor, la no vuelta atrás. Algo así decía. Cuanta razón. Sigue leyendo

¿El mundo feliz era esto?

ALBERTO D. PRIETO

Se repite estos días que por fin se han dado cuenta los mercados de que en España hay mayoría absoluta. Recuerden el verano pasado, cuando bastaba un estornudo de alguien tan lejano como Papademos o tan irrelevante en España como Passos Coelho para que nuestra prima de riesgo repuntara como la fiebre de un moribundo.

Turismo o Revolución? _ 19mayo2011

Turismo o Revolución? _ 19mayo2011

Sin embargo ahora, ya puede cantar Bárcenas la Traviata en la Audiencia, ya pueden los astilleros estar a punto de añadir 80.000 parados más a los seis millones que nos contemplan o reírse en público el FMI de las previsiones del Gobierno que aquí no pasa nada.

Y no digo en la calle, que nunca pasa, y cuando hubo movimiento quedó desgraciadamente en una mera acampada primero folclórica y luego onanista. Digo en los despachos del poder.  Sigue leyendo